Soy alguien que tiene muchos intereses. Constantemente me encuentro en la situación de querer hacer cantidades de cosas y no contar con el tiempo suficiente para ello. Una verdad con la que tuve que reconciliarme pronto en la vida es que simplemente no me va a dar el tiempo para hacer todo lo que me gustaría. Moriré antes de poder empezar a considerarme satisfecho.

Con el paso de los años me he dado cuenta de que en mi vida intercalan periodos de mucha productividad con periodos secos, definiendo «productividad» como «lograr hacer cosas que me interesan». Tomar fotografías me interesa. Leer me interesa. Ir a recorrer un lugar natural a pie me interesa. Aprender a programar me interesa. Cuando logro hacer esas cosas es que me siento productivo.

Mi productividad llega en oleadas de duración indeterminada. Hay épocas —que pueden ser semanas o meses, en algún momento años— en las que soy cero productivo. No leo, no escribo, no hago nada de lo que me importa. Y hay otras épocas en las que me siento con tanto ímpetu y energía de hacer lo que me gusta que no puedo parar y termino avanzando en muchos frentes a la vez.

Así se configuran los que yo nombro «ciclos de concreción»: una fase de mucha productividad (de concreción) seguida de una fase de no hacer nada y de vuelta a empezar.

De que en estos días estoy entrando en una fase de concreción pude darme cuenta en la mañana. Estoy aprendiendo a usar neovim, a usar una Sony a-6400 que recién adquirí y con tantas ideas de cosas que quiero hacer en este blog, en mis otros sitios web y en mi vida en general que tuve que hacerme una lista de cosas pendientes.

Gran parte de esa sensación se la debo a dos blogs personales que recientemente descubrí: los sitios de Jack Baty y Manuel Moreale. Del segundo leí varias entradas que en su conjunto me dejaron una sensación de sentirse bien, como una pequeña emoción inflándose. Del primero encontré una entrada en particular que me impactó fuertemente: not taking the photo. En sus apenas dos párrafos (en realidad son seis, pero cuatro de ellos son una sola frase) Jack logró transmitirme la fuerte auto-decepción que resulta de no haber tomado la foto —sensación que he sentido en incontables ocasiones. Comprender que hay más personas allá afuera que experimentan lo mismo que yo es reconfortante.

Aunque el tono de la entrada de Jack es sombrío en mí tuvo el efecto de impulsarme hacia la concreción. Me siento motivado, con energía y con muchas cosas que deseo hacer. Principalmente leer, escribir y hacer fotografías.